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MAQUIAVELO EN EL SIGLO XXI

Escrito por el Ago 7, 2016 en Noticias | 0 comentarios

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Nicolás Maquiavelo, nació en Florencia, el 3 de mayo de 1469 y falleció el  21 de junio de 1527; fue  Filósofo, escritor y estadista italiano. Autor de El príncipe, Descripción de las cosasHistoria de Florencia, entre otras obras.

La obra de Maquiavelo, sigue vigente en el pensamiento de los gobernantes, quienes, aunque en Latinoamérica no se denominan príncipes, actúan como tales en la práctica. De sobra está citar aquí a algunos gobernantes de la región, pero los pueblos también están entrando a una era de reflexión y de discernimiento que les permite identificar a este tipo de gobernantes.

En el caso particular de El Salvador, hemos entrado, rápidamente a practicar el maquiavelismo, y eso también representa el inevitable derrumbe del paradigma del gobierno del cambio; si logramos comprender y actualizar a Maquiavelo, él aconsejó a unos y a otros gobernantes de la época para que lograran mantenerse más tiempo en el poder. Su obra es fuente de inspiración, principalmente para los abogados y para la clase política. Pero: ¿Porqué en El Salvador, pese a haber entrado al maquiavelismo rápidamente, la aceptación popular del actual gobierno se desmorona? Podríamos inferir, desde la óptica de Maquiavelo, que: En Primer lugar, la clase política gobernante es torpe, arcaica, medieval, pero hábil para aprovecharse de los recursos del Estado, acumulando extraordinarias fortunas. Aquí hay dos elementos maquiavélicos que se descuidan: En primer lugar, porque el pueblo esperaba cambios y transformaciones sociales que se ofrecieron en campaña; al no ocurrir, las masas comienzan a comprender que sus esfuerzos de lucha fueron en vano y que es mejor enfrentarse a un enemigo de clase con clara identidad, a tener que enfrentarse a los traidores de su misma clase social. En segundo lugar,   el príncipe Maquiavelo siempre sostuvo que el odio de las masas surge cuando sus gobernantes roban, usurpan bienes y, sobre todo, cuando las mayorías se enteran. De nuevo, se deja ver el gobernante, pésimo aprendiz de Maquiavelo: “… quien engañe, encontrara siempre quien se deje engañar, todos verán lo que aparenta y pocos lo que es, y estos pocos no se atreverán a ponerse en contra de la mayoría…”  La dificultad de la actual clase política gobernante, es que muchos ven lo que son y, muy pocos, lo que aparentan. En tercer lugar, Maquiavelo también manifestó que los gobernantes, para evitar el desprecio, no deben ser inestables, superficiales, afeminados e indecisos y que, por el contrario, sus acciones deben tener grandeza, valor, prudencia, fortaleza y deben ser irrevocables y, en cuanto lugar,  Maquiavelo dijo: “… si bien el príncipe debe persuadir al pueblo, convencerlo, también debe emplear la fuerza, porque cuando ya no le crean se le puede hacer creer por la fuerza…”

Es el último recurso de los gobiernos democráticos que, al mismo tiempo, representa su suicidio. Este es el caso de la incipiente democracia en nuestro país, en la cual el gobierno que dijo representaría los intereses del pueblo, está recurriendo a la violencia y buscando que ésta sea legitimada para reprimir al mismo pueblo que lo llevó al poder. Esta violencia de Estado empieza por no cumplir las leyes cuando éstas benefician a la población y, particularmente a la clase trabajadora; continúa reprimiendo, con la Unidad de Mantenimiento del Orden, cualquier protesta popular, criminalizándola y encarcelando a los dirigentes; utiliza mecanismos de acoso laboral y sindical, muchas veces, por medio de testaferros; promueve juicios judiciales en instancias controladas por el poder estatal  y el partido que gobierna; algunos dirigentes de la clase trabajadora reciben diferentes tipos de amenazas. Etc.  Por ello, reafirmamos la presencia del espíritu de Maquiavelo en el siglo XXI.

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